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Más de 20 países restringen las redes sociales a menores, pero la eficacia se cuestiona

Más de 20 países han prohibido o propuesto limitar el acceso de menores a las redes sociales, pero los primeros datos sobre su eficacia son dudosos, según un análisis académico.

Por Redacción Acento Europa ·

Más de 20 países restringen las redes sociales a menores, pero la eficacia se cuestiona

Más de 20 países han prohibido o propuesto vetar el acceso de menores a las redes sociales desde que Australia aprobó en diciembre de 2025 la primera medida de este tipo, que fija la edad mínima en 16 años. Según reseña Infobae, la medida se replica en legislaturas de todo el mundo, desde Grecia y los Emiratos Árabes Unidos hasta Canadá y Francia. Según el análisis de Ari Lightman, profesor de medios digitales y marketing de la Universidad Carnegie Mellon, publicado en The Conversation, las primeras pruebas indican que estas restricciones no funcionan como se esperaba.

Desde marzo de 2026, YouTube y Meta, matriz de Instagram y Facebook, han pagado o pactado indemnizaciones por más de 17.000 millones de dólares en varios litigios. El principal caso es un acuerdo de Meta con 48 estados de Estados Unidos, que prevé pagar hasta 17.000 millones de dólares a lo largo de una década. La compañía también se comprometió a cambiar el diseño de sus productos, con límites diarios de tiempo para menores de 18 años que solo los padres pueden desactivar, y bloqueos nocturnos por defecto.

Las restricciones varían en edad mínima, consentimiento parental y métodos de verificación. La mayoría apunta a Snapchat, YouTube, TikTok, Instagram, Facebook y X. Casi todos los gobiernos citan la salud mental de los jóvenes como razón principal.

El contexto de la crisis

Lightman, sin embargo, no está convencido de que prohibir las plataformas sea una solución eficaz. Advierte que las redes sociales ofrecen beneficios que no tienen el alcohol ni el tabaco, como la conectividad. Otros factores también influyen en la crisis, según el texto: una mejor detección de los trastornos, las secuelas sociales de la pandemia de COVID-19 y el aislamiento del confinamiento.

Foto: Fronteiras do Pensamento / Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0).

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